Como a todos nos toca de vez en cuando comer de táper, me ha parecido interesante compartir algunas de mis opciones frías preferdias/habituales.
Aliños/Ensaladas
Esta categoría constituye el 80% de mis comidas de táper. Y es que en mi casa se le llama aliño a cualquier mezcla de vegetales y otros ingredientes como atún, queso, huevo, jamón york... Permiten mucha variabilidad, ya que cambian en función de lo que tengamos en la despensa, y pueden llegar a ser muy completas, ya que pueden incluir proteínas, fibra e hidratos de carbono.
Ensalada de Pasta
Esta lleva: Espirales de pasta, maíz dulce, atún y pimiento del piquillo.
Aliño de Patatas
Este lleva: Patata y zanahoria cocida, huevo duro, guisantes, maíz y tomate cherry.
Ensalada de arroz
Podéis encontrar la receta pinchando aquí.
Otras opciones pueden ser: Aliño de berenjenas (berenjenas cocidas, tomate, cebolla y maíz) o Aliño de garbanzos (garbanzos cocidos, salmón ahumado y pimiento verde troceado). Esta última es una muy buena forma de incorporar legumbres sin tener que recurrir a calentarlas en un microondas.
Hay que tratar de evitar las salsas, o incorporarlas en el momento de tomar, porque pueden separarse los componentes debido al cambio de temperatura.
Tortillas/Revueltos
Durante los meses de frío, y en los meses más cálidos siempre que el huevo esté del todo hecho, los revueltos y tortillas son una opción muy socorrida para comer fuera de casa. Y de nuevo en función de los ingredientes pueden ser comidas muy completas y saludables.
Revuelto de --------
En este caso es de salchicha, pero en la mayoría de los casos suele ser de champiñones o alguna verdura que se pueda tomar fría como espárragos o calabacines. Lleva huevo, salchicha, sal y pimienta.
A las tortillas podemos aplicarles todo que hemos dicho para los revueltos. La mejor opción sin duda una buena tortilla de patatas.
Empanadas
Las empanadas también son muy buena opción para comer fuera de casa. Únicamente hay que tener cuidado con que el relleno no sea muy húmedo para que no se transfiera la humedad a la masa de hojaldre.
Empanadillas de Jamón y Cabello de Ángel
Podéis encontrar la receta pinchando aquí.
Otras opciones de relleno, pueden ser: (atún, tomate frito y huevo duro) o (queso fresco y dátiles).
Triángulos de pasta filo
Estos están rellenos de jamón y champiñones y queso fresco y tomate. Podéis encontrar la receta pinchando aquí.
Tortitas rellenas/Burritos
Estos son de queso fresco y dátiles y tomate, aguacate y pepino. Para que las tortitas no estén muy húmedas podéis llevar el relleno aparte en un pequeño táper, y las tortitas ya hechas de casa, y las montáis en el momento de comer. Encontraréis algunas opciones pinchando aquí.
Una cosa tienen en común todas estas opciones, a parte de que se pueden comer frías: pueden adaptarse a los ingredientes que tengamos a mano. Son muy flexibles a la vez que sencillas y rápidas de preparar.
Os animo a que dejéis en los comentarios otras opciones fáciles de preparar y que se puedan comer sin pasar por la casilla microondas.
¡A disfrutar!
Mostrando entradas con la etiqueta SOS. Mostrar todas las entradas
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Cuidado con los "E"
Para todo alérgico o intolerante a cualquier alimento, el paso de mirar los ingredientes y alérgenos antes de comprar cualquier productos, está completamente interiorizado. Pues bien, hay un factor clave con el que algunas veces no contamos, y que puede tener las mismas consecuencias que la lactosa en nuestro organismo: algunos "E".
En concreto debemos evitar los que aparecen en la siguiente tabla:
Según tengo entendido se trata de conservantes y/o modificador de propiedades, y en la mayoría de los casos, en la lista de ingredientes en vez de aparecer el nombre del "E" aparece directamente "Lactosa". Pero hay que estar pendientes porque dependiendo de la cantidad, podrían llegar a provocarnos los mismos síntomas que la propia lactosa.
A continuación os dejo un par de enlaces con más información:
Guía de aditivos
Guía de E
¡A disfrutar!
En concreto debemos evitar los que aparecen en la siguiente tabla:
Según tengo entendido se trata de conservantes y/o modificador de propiedades, y en la mayoría de los casos, en la lista de ingredientes en vez de aparecer el nombre del "E" aparece directamente "Lactosa". Pero hay que estar pendientes porque dependiendo de la cantidad, podrían llegar a provocarnos los mismos síntomas que la propia lactosa.
A continuación os dejo un par de enlaces con más información:
Guía de aditivos
Guía de E
¡A disfrutar!
Gratinar sin Queso
Verdadero o falso: si aún no hemos encontrado ese queso sin lactosa que nos sienta bien, la opción de gratinar tiene que desaparecer de nuestras recetas. FALSO.
Lo primero que necesitaremos cualquier receta que necesite horno. En mi caso: Musaca.
1: Preparamos la carne picada como más nos guste.
2 y 3: Añadimos tomate, lo mezclamos con la carne y dejamos que se haga unos minutos.
4: Asamos las berenjenas, las cortamos en dados y las vertemos en un recipiente que se pueda meter en el horno.
Después de poner la carne sobre las brenjenas es el momento de realizar el truco.
Espolvoreamos un poco de pan rallado sobre la carne y metemos en el horno, una media hora a 200ºC.
Cuando salga tendrá una capita crujiente por encima que marcará toda la diferencia. Está claro que al queso gratinado no le llega ni a la punta de los talones, pero es mucho mejor que no tener nada.
¡A disfrutar!
Lo primero que necesitaremos cualquier receta que necesite horno. En mi caso: Musaca.
1: Preparamos la carne picada como más nos guste.
2 y 3: Añadimos tomate, lo mezclamos con la carne y dejamos que se haga unos minutos.
4: Asamos las berenjenas, las cortamos en dados y las vertemos en un recipiente que se pueda meter en el horno.
Después de poner la carne sobre las brenjenas es el momento de realizar el truco.
Espolvoreamos un poco de pan rallado sobre la carne y metemos en el horno, una media hora a 200ºC.
Cuando salga tendrá una capita crujiente por encima que marcará toda la diferencia. Está claro que al queso gratinado no le llega ni a la punta de los talones, pero es mucho mejor que no tener nada.
¡A disfrutar!
Para mover el esqueleto
Muchas veces los comienzos de las intolerancias alimentarias llevan acompañados una pérdida de peso, porque mientras están todavía en la sombra acechándonos, nos ocasionan problemas estomacales que se encargan de deshacerse de la mayoría de las comidas que ingerimos, y cuando finalmente le ponemos cara al problema, tenemos que dejar de comer muchas cosas de las que se nos antojan. Para que la pérdida sea sana y duradera, en el caso de que así lo queramos, lo mejor es acompañarla de ejercicio físico.
Desde mi punto de vista, para no fallar en la tarea de hacer deporte son necesarias tres cosas: horario, estilo y motivación.
Horario
Es importante que dediquemos un rato a pensar, siendo realistas, cuantas veces querremos/podremos hacer ejercicio durante la semana, y cual será el mejor momento del día para realizarlo, porque establecer un horario es la forma más eficaz de incorporar el deporte a nuestra rutina. Pero con flexibilidad, no puede convertirse el deporte también en una fuente de estrés.
Yo soy lo que los ingleses llaman una "morning person", es decir me despierto muy activa por las mañanas, por ello he escogido la primera hora del día para dedicarla al deporte. La hora exacta no está fijada, me explico, si un día tengo que despertarme a las ocho para arreglarme y desayunar, pondré el despertador un poco antes de las siete, me calzo las zapatillas de deporte y estaré hasta las ocho moviendo el esqueleto.
Estilo
Una de las claves para no dejar de hacer deporte antes casi de empezar es encontrar un estilo que sea adecuado a nuestra edad, economía y preferencias. Afortunadamente hoy en día, hay un gimnasio o un club de golf o de tenis en cada esquina.
Yo por ejemplo, suelo andar o correr, escuchando música porque es lo que más me despeja. Los días que llueve, o en este tiempo otoñal que amanece más tarde, me quedo en casa y hago algo de deporte con el ordenador. Hace meses que descubrí una página que tiene rutinas de ejercicios para todos los gustos:
Rutinas de ejercicios FitnessBlender
Podemos encontrar desde pilates a cardio, pasando por tonificación, estiramientos y yoga. Tiene un buscador donde podemos indicar el tiempo que tenemos, la dificultad que nos conviene, el estilo, la parte del cuerpo que queremos trabajar y el equipamiento del que disponemos. Ahora me gustan las rutinas largas de una hora o una hora y media, que incluyen cardio, tonificación y abdominales, pero cuando empecé solo aguantaba las de cardio para principiantes que duran media hora.
La única desventaja es que la página está en inglés pero, una vez que ponemos el vídeo que queramos lo único que hay que hacer es copiar los movimientos de la chica que los realiza.
Motivación
Lo he dejado para el final, pero realmente es lo más importante. Para ser consistente en cualquier cosa hay que tener la mente dispuesta y la voluntad firme, al menos hasta que se convierta en hábito y ni siquiera nos planteemos no hacerlo. Para mí fue clave al principio salir a andar con una amiga. Al estar implicada otra persona el compromiso es mayor, y cuando dos personas tiran de un mismo carro, es menos probable que se quede parado.
Espero que os sirva.
¡A disfrutar!
Desde mi punto de vista, para no fallar en la tarea de hacer deporte son necesarias tres cosas: horario, estilo y motivación.
Horario
Es importante que dediquemos un rato a pensar, siendo realistas, cuantas veces querremos/podremos hacer ejercicio durante la semana, y cual será el mejor momento del día para realizarlo, porque establecer un horario es la forma más eficaz de incorporar el deporte a nuestra rutina. Pero con flexibilidad, no puede convertirse el deporte también en una fuente de estrés.
Yo soy lo que los ingleses llaman una "morning person", es decir me despierto muy activa por las mañanas, por ello he escogido la primera hora del día para dedicarla al deporte. La hora exacta no está fijada, me explico, si un día tengo que despertarme a las ocho para arreglarme y desayunar, pondré el despertador un poco antes de las siete, me calzo las zapatillas de deporte y estaré hasta las ocho moviendo el esqueleto.
Estilo
Una de las claves para no dejar de hacer deporte antes casi de empezar es encontrar un estilo que sea adecuado a nuestra edad, economía y preferencias. Afortunadamente hoy en día, hay un gimnasio o un club de golf o de tenis en cada esquina.
Yo por ejemplo, suelo andar o correr, escuchando música porque es lo que más me despeja. Los días que llueve, o en este tiempo otoñal que amanece más tarde, me quedo en casa y hago algo de deporte con el ordenador. Hace meses que descubrí una página que tiene rutinas de ejercicios para todos los gustos:
Rutinas de ejercicios FitnessBlender
Podemos encontrar desde pilates a cardio, pasando por tonificación, estiramientos y yoga. Tiene un buscador donde podemos indicar el tiempo que tenemos, la dificultad que nos conviene, el estilo, la parte del cuerpo que queremos trabajar y el equipamiento del que disponemos. Ahora me gustan las rutinas largas de una hora o una hora y media, que incluyen cardio, tonificación y abdominales, pero cuando empecé solo aguantaba las de cardio para principiantes que duran media hora.
La única desventaja es que la página está en inglés pero, una vez que ponemos el vídeo que queramos lo único que hay que hacer es copiar los movimientos de la chica que los realiza.
Motivación
Lo he dejado para el final, pero realmente es lo más importante. Para ser consistente en cualquier cosa hay que tener la mente dispuesta y la voluntad firme, al menos hasta que se convierta en hábito y ni siquiera nos planteemos no hacerlo. Para mí fue clave al principio salir a andar con una amiga. Al estar implicada otra persona el compromiso es mayor, y cuando dos personas tiran de un mismo carro, es menos probable que se quede parado.
Espero que os sirva.
¡A disfrutar!
Multiplica tus opciones: Alcampo
Normalmente en la mayoría de los supermercados, la selección de productos sin lactosa es muy limitada: yogur natural o de fresa, natillas de chocolate o de vainilla de soja, uno o dos tipos de queso en lonchas, queso burgos, queso rallado, dos o tres tipos de galletas, margarina, algún embutido, cinco o seis tipos de leche, y otros tantos de leche de soja con sabores diversos. Si se trata de mercadona, podemos incluso encontrar, queso de untar, chocolate con leche, batidos, mayonesa y alguna que otra salsa...
La semana pasada hicimos la compra en Alcampo. Me sentí un poco como un niño en una tienda de juguetes.
Para empezar, tienen una calle llamada "alimentación especial", donde podemos encontrar productos ecológicos, productos sin gluten, productos sin huevo y productos sin lactosa. He de decir que la cantidad de productos sin lactosa que hay es muy reducida en comparación con aquellos que no tienen gluten, pero aún así ya representa el triple de las opciones que encontraríamos en otros supermercados.
Además en la calle de productos lácteos, tienen una parte dedicada a los productos sin lactosa, donde encontramos los yogures, quesos, nata y margarina, lo que facilita mucho la compra ya que no tenemos que ir buscando en cada sección los productos que no llevan lactosa. Los productos hechos con leche de soja también tienen su espacio particular, y allí encontramos yogures de casi todos los sabores que se nos ocurran, melocotón, mora, limón...
Tuve que hacer algo a lo que ya no estoy acostumbrada: ELEGIR. Y estos fueron los que más me apetecieron.
Ya os iré contando en las próximas semanas que me han parecido. Mientras tanto...
¡A disfrutar!
La semana pasada hicimos la compra en Alcampo. Me sentí un poco como un niño en una tienda de juguetes.
Para empezar, tienen una calle llamada "alimentación especial", donde podemos encontrar productos ecológicos, productos sin gluten, productos sin huevo y productos sin lactosa. He de decir que la cantidad de productos sin lactosa que hay es muy reducida en comparación con aquellos que no tienen gluten, pero aún así ya representa el triple de las opciones que encontraríamos en otros supermercados.
Además en la calle de productos lácteos, tienen una parte dedicada a los productos sin lactosa, donde encontramos los yogures, quesos, nata y margarina, lo que facilita mucho la compra ya que no tenemos que ir buscando en cada sección los productos que no llevan lactosa. Los productos hechos con leche de soja también tienen su espacio particular, y allí encontramos yogures de casi todos los sabores que se nos ocurran, melocotón, mora, limón...
Tuve que hacer algo a lo que ya no estoy acostumbrada: ELEGIR. Y estos fueron los que más me apetecieron.
Ya os iré contando en las próximas semanas que me han parecido. Mientras tanto...
¡A disfrutar!
Un cambio positivo
Como todo lo que implica renuncia, las intolerancias o alergias alimentarias, hay momentos en los que pueden hacerse muy cuesta arriba. Porque hay momentos en los que nos entra antojo de algo que sabemos que no podemos oler ni de lejos, y aunque el abanico de posibilidades cada días es más amplio, nunca nos da todo el fresquito que nos gustaría. Como la parte negativa la conocemos todos muy bien, hoy quiero centrarme en los detalles positivos.
Personalmente veo la intolerancia como una ola gigante. Al principio inundó mi pequeño mundo como un tsunami. De repente y sin avisar. Se acabó el queso, el chocolate, los pasteles, los helados, la carbonara, las salsitas... Pudo conmigo. Mi salida fue esconderme detrás de un muro, y me agarré a la excusa de que un poco hace daño a nadie, o un día es un día. Pero seamos realistas, el plan hacía aguas, nunca mejor dicho, y se colaba por todas partes. Los problemas de estómagos eran permanentes, me despertaba día tras día hinchada y con dolores tremendos de barriga, es decir tal y como me había acostado la noche anterior. Hasta que me planté y dije BASTA.
Si la vida te manda una ola, aprende a surfear.
El cambio esos días fue más mental que físico. Me alejé de la lactosa por completo y empecé a buscar alternativas que me sentaran bien, con los que poder satisfacer los pequeños antojos. La fruta se convirtió en mi mejor aliada en los momentos en los que necesitaba algo dulce. Dejé los alimentos muy industrializados, porque pueden contener lactosa aprovechando sus propiedades endulzantes, conservantes, o potenciadoras del sabor. En vez de quejarme por lo que no podía comer, me alegraba cada vez que encontraba un nuevo producto que sí podía comer. En definitiva traté de que el cambio fuera encaminado a comer más sano y a llevar un estilo de vida más saludable. Y los resultados se notan tanto por dentro como por fuera.
Hoy, siete meses más tarde, ya no tengo que decidir si echo más de menos el queso o el helado. Y este blog es testigo de ello.
Todo en esta vida depende del cristal con que se mire.
¡A disfrutar!
Personalmente veo la intolerancia como una ola gigante. Al principio inundó mi pequeño mundo como un tsunami. De repente y sin avisar. Se acabó el queso, el chocolate, los pasteles, los helados, la carbonara, las salsitas... Pudo conmigo. Mi salida fue esconderme detrás de un muro, y me agarré a la excusa de que un poco hace daño a nadie, o un día es un día. Pero seamos realistas, el plan hacía aguas, nunca mejor dicho, y se colaba por todas partes. Los problemas de estómagos eran permanentes, me despertaba día tras día hinchada y con dolores tremendos de barriga, es decir tal y como me había acostado la noche anterior. Hasta que me planté y dije BASTA.
Si la vida te manda una ola, aprende a surfear.
El cambio esos días fue más mental que físico. Me alejé de la lactosa por completo y empecé a buscar alternativas que me sentaran bien, con los que poder satisfacer los pequeños antojos. La fruta se convirtió en mi mejor aliada en los momentos en los que necesitaba algo dulce. Dejé los alimentos muy industrializados, porque pueden contener lactosa aprovechando sus propiedades endulzantes, conservantes, o potenciadoras del sabor. En vez de quejarme por lo que no podía comer, me alegraba cada vez que encontraba un nuevo producto que sí podía comer. En definitiva traté de que el cambio fuera encaminado a comer más sano y a llevar un estilo de vida más saludable. Y los resultados se notan tanto por dentro como por fuera.
Hoy, siete meses más tarde, ya no tengo que decidir si echo más de menos el queso o el helado. Y este blog es testigo de ello.
Todo en esta vida depende del cristal con que se mire.
¡A disfrutar!
La barbacoa
La barbacoa, la barbacoa, como me gusta la barbecu... Pero #SinLactosaPorFavor
Hoy os propongo un pequeño juego: intentar adivinar cuales de las siguientes carnes/embutidos podría comer una persona intolerante a la lactosa
Si has elegido las costillas: vuelve a intentarlo.
Si has elegido el chorizo criollo (arriba derecha): calentito pero no.
Si has elegido las chistorras rojas: ¡Enhorabuena!
Si has elegido los filetes (izquierda): vuelve a intentarlo.
No podía imaginarme que incluso comprar carne/embutidos para la barbacoa fuese una tarea tan complicada. En el caso de la carne es por la manera de aliñarla, muchas veces le añaden lactosa como conservante, y en el caso de los embutidos, se les añade lactosa para mejorar su textura o directamente incluyen la leche entre sus ingredientes.
Como siempre el mejor consejo que puedo daros es que, ante cualquier duda, preguntéis al canicero por la composición de la condimentación de la carne, o como solución más simple, compreis carne sin aliñar, que también está riquísima y no da ningún problema de digestión.
¡Que aproveche!
Hoy os propongo un pequeño juego: intentar adivinar cuales de las siguientes carnes/embutidos podría comer una persona intolerante a la lactosa
Si has elegido las costillas: vuelve a intentarlo.
Si has elegido el chorizo criollo (arriba derecha): calentito pero no.
Si has elegido las chistorras rojas: ¡Enhorabuena!
Si has elegido los filetes (izquierda): vuelve a intentarlo.
No podía imaginarme que incluso comprar carne/embutidos para la barbacoa fuese una tarea tan complicada. En el caso de la carne es por la manera de aliñarla, muchas veces le añaden lactosa como conservante, y en el caso de los embutidos, se les añade lactosa para mejorar su textura o directamente incluyen la leche entre sus ingredientes.
Como siempre el mejor consejo que puedo daros es que, ante cualquier duda, preguntéis al canicero por la composición de la condimentación de la carne, o como solución más simple, compreis carne sin aliñar, que también está riquísima y no da ningún problema de digestión.
¡Que aproveche!
Y de postre... HELADO!
En cualquier restaurante o bar, a la hora del postre, parece que siempre se repite para mí la misma historia.
-¿Les apetece tomar algo de postre?- pregunta amablemente el camarero.
-¿Tienen alguno que no tenga lactosa?- pregunto sin demasiadas esperanzas.
A lo cual el camarero me responde apenado que no, o va a preguntar a cocina, e igualmente me responde en negativo. Entonces se producen unos segundos de tensión en la mesa, porque el resto de comensales no saben muy bien si pedir postre o acompañarme en mi abstinencia dulcera. Yo siempre los animo a que pidan y hagan un "esfuerzo" por disfrutarlo, por mí. Tras el postre, toca pedir la cuenta y pagar, y los que mejor me conocen ya saben lo que viene después.
Toca buscar un helado como premio a mi compostura, ante el desfile de tartas, brownies, y postres con pinta a cada cual mas buena, que he tenido que observar sin probar. Y para felicidad de todos, casi en el 100% de heladerías, y más en las artesanas, hay una opción de helado sin lactosa.
La palabra clave que buscamos entre los nombres de los helados es sorbete. En la primera foto el helado es mitad sorbete de mandarina y mitad sorbete de frambuesa. Y en la segunda imagen, mitad sorbete de mango, mitad chocolate puro, que en esta heladería lo hacen con leche de soja, lo que lo convierte en una opción igual de válida. Según wikipedia el sorbete se carcteriza por no llevar ingredientes grasos, como la leche y la nata, por lo que no debería contener en ningún caso lactosa, pero lo mejor es preguntar al heladero, por si acaso.
Hay algunas heladería artesanas que hacen helados con leche de soja, perfectos para personas con intolerancia a la lactosa. Es el caso de este helado de turrón.
Tengo que decir que no sabe mucho a turrón, más bien sabe a helado de soja con trocitos de almendra. A pesar de ello es uno de mis preferidos, porque a veces hecho de menos en los sorbetes la cremosidad propia del helado.
¡A disfrutar!
-¿Les apetece tomar algo de postre?- pregunta amablemente el camarero.
-¿Tienen alguno que no tenga lactosa?- pregunto sin demasiadas esperanzas.
A lo cual el camarero me responde apenado que no, o va a preguntar a cocina, e igualmente me responde en negativo. Entonces se producen unos segundos de tensión en la mesa, porque el resto de comensales no saben muy bien si pedir postre o acompañarme en mi abstinencia dulcera. Yo siempre los animo a que pidan y hagan un "esfuerzo" por disfrutarlo, por mí. Tras el postre, toca pedir la cuenta y pagar, y los que mejor me conocen ya saben lo que viene después.
Toca buscar un helado como premio a mi compostura, ante el desfile de tartas, brownies, y postres con pinta a cada cual mas buena, que he tenido que observar sin probar. Y para felicidad de todos, casi en el 100% de heladerías, y más en las artesanas, hay una opción de helado sin lactosa.
La palabra clave que buscamos entre los nombres de los helados es sorbete. En la primera foto el helado es mitad sorbete de mandarina y mitad sorbete de frambuesa. Y en la segunda imagen, mitad sorbete de mango, mitad chocolate puro, que en esta heladería lo hacen con leche de soja, lo que lo convierte en una opción igual de válida. Según wikipedia el sorbete se carcteriza por no llevar ingredientes grasos, como la leche y la nata, por lo que no debería contener en ningún caso lactosa, pero lo mejor es preguntar al heladero, por si acaso.
Hay algunas heladería artesanas que hacen helados con leche de soja, perfectos para personas con intolerancia a la lactosa. Es el caso de este helado de turrón.
Tengo que decir que no sabe mucho a turrón, más bien sabe a helado de soja con trocitos de almendra. A pesar de ello es uno de mis preferidos, porque a veces hecho de menos en los sorbetes la cremosidad propia del helado.
¡A disfrutar!
Todo tiene lactosa...
Hasta que se demuestre lo contrario.
Los primeros datos de aislamiento de la lactosa se remontan al año 1633 y se realizó por medio de evaporación de suero. Desde entonces la lactosa está disponible comercialmente y se utiliza con fines muy variados en infinidad de productos.
Beneficios de la lactosa:
1. Se emplea en algunos productos para disminuir su dulzor, ya que es poco dulce comparada con la sacarosa.
2. Reacciona con ciertos aditivos (hidrólisis con betagalactosidasa), potenciando el dulzor del producto.
3. En la industria de la panificación se utiliza para conseguir un mejor color en los productos horneados.
4. Es muy estable ante la humedad, por lo que minimiza los riesgos de endurecimiento y apelmazamiento de los productos que la contengan.
5. La lactosa se utiliza frecuentemente en la industria de sabores como un portador ideal del sabor en aromas volátiles.
6. Es un producto estable y fácil de utilizar.
7. Mejora el cuerpo, la textura, la "masticabilidad" en incluso la vida de los productos que la contienen.
Por todo ello la lactosa se ha abierto camino en muchas bebidas y alimentos, por ejemplo productos cárnicos (chacina), postres, dulces... etc. No es raro pues, que en la lista de ingredientes del producto menos pensado aparezca la lactosa. Mi consejo: leer la composición de todo lo que compremos, preguntar si no especifica alérgenos y ante la duda evitar.
Todo tiene lactosa hasta que se demueste lo contrario.
Para más información: El Ingrediente Multiusos
Los primeros datos de aislamiento de la lactosa se remontan al año 1633 y se realizó por medio de evaporación de suero. Desde entonces la lactosa está disponible comercialmente y se utiliza con fines muy variados en infinidad de productos.
Beneficios de la lactosa:
1. Se emplea en algunos productos para disminuir su dulzor, ya que es poco dulce comparada con la sacarosa.
2. Reacciona con ciertos aditivos (hidrólisis con betagalactosidasa), potenciando el dulzor del producto.
3. En la industria de la panificación se utiliza para conseguir un mejor color en los productos horneados.
4. Es muy estable ante la humedad, por lo que minimiza los riesgos de endurecimiento y apelmazamiento de los productos que la contengan.
5. La lactosa se utiliza frecuentemente en la industria de sabores como un portador ideal del sabor en aromas volátiles.
6. Es un producto estable y fácil de utilizar.
7. Mejora el cuerpo, la textura, la "masticabilidad" en incluso la vida de los productos que la contienen.
Por todo ello la lactosa se ha abierto camino en muchas bebidas y alimentos, por ejemplo productos cárnicos (chacina), postres, dulces... etc. No es raro pues, que en la lista de ingredientes del producto menos pensado aparezca la lactosa. Mi consejo: leer la composición de todo lo que compremos, preguntar si no especifica alérgenos y ante la duda evitar.
Todo tiene lactosa hasta que se demueste lo contrario.
Para más información: El Ingrediente Multiusos
SOS comemos fuera de casa!
Comer fuera de casa para cualquier persona con una intolerancia o alergia puede resultar a veces una tarea complicada, por ello quiero compartir algunos consejos, que me ayudan a la hora de elegir plato, para que mi estómago y yo no acabemos peleados a la hora de la digestión.
1. Preguntar. Puede parecer muy obvio, pero si tenemos dudas de si algún plato concreto de la carta tiene lactosa en alguna de sus variantes, preguntar al camarero es la manera más directa de salir de dudas.
2. Si los platos van acompañados de una lista de ingredientes (pizza, pasta, ensalada...), asegurarnos que no se nos cuela ningún tipo de queso.
3. Evitar en la medida de lo posible las salsas: pueden contener mantequilla o nata. Las mayonesa, los aliolis y la salsa rosa a veces van con leche, ante la duda preguntar es la mejor opción.
4. Alejarnos de los gratinados, en el 99.9% de los casos van con queso.
Eliminando cualquier plato que entre en las categorías anteriores las opciones pueden volverse algo limitadas. Pero no hay que desanimarse, sigue habiendo platos con las que chuparnos los dedos, que podemos comer sin problemas.
Ensaladas:
Restaurante mexicano. Esta lleva: pollo, distintos tipos de lechuga, aguacate, tomate y está aderezada con una vinagreta de mostaza y miel.
Pasta:
Restaurante italiano. Suelen ser los más complicados a la hora de elegir. Este plato lleva: pasta, aceite, ajo y pimentón.
Paellas/Arroces:
Mientras evitemos los Rissotos, que llevan parmesano y mantequilla, los arroces son un plato que no suele contener lactosa. Este lleva: arroz, langostinos y gambas como ingredientes principales.
Guisos de pescado o de carne:
Suelen ser una muy buena opción. Este lleva: rape, langostinos, almejas, cocinados como al pil-pil (aceite de oliva, ajo y perejil)
Pescados y carnes a la parrilla.
Chiringuito de Málaga. Espeto de sardinas.
¡Que aproveche!
1. Preguntar. Puede parecer muy obvio, pero si tenemos dudas de si algún plato concreto de la carta tiene lactosa en alguna de sus variantes, preguntar al camarero es la manera más directa de salir de dudas.
2. Si los platos van acompañados de una lista de ingredientes (pizza, pasta, ensalada...), asegurarnos que no se nos cuela ningún tipo de queso.
3. Evitar en la medida de lo posible las salsas: pueden contener mantequilla o nata. Las mayonesa, los aliolis y la salsa rosa a veces van con leche, ante la duda preguntar es la mejor opción.
4. Alejarnos de los gratinados, en el 99.9% de los casos van con queso.
Eliminando cualquier plato que entre en las categorías anteriores las opciones pueden volverse algo limitadas. Pero no hay que desanimarse, sigue habiendo platos con las que chuparnos los dedos, que podemos comer sin problemas.
Ensaladas:
Restaurante mexicano. Esta lleva: pollo, distintos tipos de lechuga, aguacate, tomate y está aderezada con una vinagreta de mostaza y miel.
Pasta:
Restaurante italiano. Suelen ser los más complicados a la hora de elegir. Este plato lleva: pasta, aceite, ajo y pimentón.
Paellas/Arroces:
Mientras evitemos los Rissotos, que llevan parmesano y mantequilla, los arroces son un plato que no suele contener lactosa. Este lleva: arroz, langostinos y gambas como ingredientes principales.
Guisos de pescado o de carne:
Suelen ser una muy buena opción. Este lleva: rape, langostinos, almejas, cocinados como al pil-pil (aceite de oliva, ajo y perejil)
Pescados y carnes a la parrilla.
Chiringuito de Málaga. Espeto de sardinas.
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